Taller de autoestima

¿Qué es la autoestima?

De acuerdo con Mauro Rodríguez. (Rodríguez. 1988) autoestima es el conjunto de creencias que una persona tiene de sí misma. Donde, cada persona forma a lo largo de su vida una serie de creencias, imágenes e ideas que le llevan a creer que es así. Es conocer las partes que componen el Yo. Sus necesidades, sus manifestaciones, y sus habilidades de acuerdo a su forma de actuar y de sentir.

La autoestima es la propia capacidad de enfrentarse a los desafíos de la vida; es la forma en la que cada sujeto se percibe. Es la suma de la confianza y el respeto que se tiene en sí mismo. Es la aceptación positiva de la propia identidad, e implica el desarrollo adecuado en el descubrimiento de la identidad. "La esencia de la autoestima es confiar en lo propia mente y saber que somos merecedores de la felicidad" {Branden, 1995: 22).

La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos cultivamos durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos; nos gusta ser como somos o no; nos sentimos graciosos o sin chiste. Las impresiones, valoraciones y experiencias reunidas se unen en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o por el contrario, en un incómodo sentimiento negativo al no encontrar lo que esperábamos.

Se puede definir autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valia personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo que se nos herede, sino que lo aprendemos de nuestro entorno, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la interiorización de la opinión de los demás respecto de nosotros.

La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar y nos motiva para perseguir nuestros objetivos.

La autoestima está en la capacidad humana de juicio. El juzgarse y rechazarse a sí mismo produce un enorme dolor, al dañar estructuras psicológicas que literalmente mantienen vivo al sujeto. Uno de los principales factores que diferencian al ser humano del resto de los animales es la capacidad de establecer su identidad y de darle valor. En otras palabras, como humanos tenemos la capacidad de definir quiénes somos y luego poder decidir lo que nos gusta o no de nosotros mismos.

Los valores se aprenden desde la infancia y son transmitidos mediante las acciones y actitudes que tienen las personas con las que se vive. Los valores se transmiten por el ejemplo, son la guía en la toma de decisiones y en el autoconcepto, por consiguiente en nuestra forma de vivir.

La falta de autoestima en los individuos genera conductas negativas ya que no se tiene ninguna guía para actuar, pensar o convivir. Las ganas de realizar cambios positivos o el entusiasmo, tiene que ver con el nivel de autoestima, los seres humanos tienen la posibilidad de elegir y de inventar en gran parte una forma propia de vida.

Relación con la personalidad.

El adolescente, que ha dejado la niñez, descubre que dentro del cuerpo que el ya conocía comienza a haber ciertos cambios, físicamente ya no es el mismo, sus pensamientos e inquietudes son diferentes de cuando tenía 5 ó 6 años- Parece como que todo aquello que parecía fuera de su mundo ha entrado a formar parte de él, le confunden tantas cosas, tiene temor de enfrentarse ante la nueva integración de sí mismo. Ahora trata con más intensidad ser una persona diferente, quiere vivir "su propia vida". El vivir la propia vida significa que quieren decidir qué y cómo hacer tal o cual cosa, aun cuando sientan poca seguridad en su interior. Podemos decir que hay tres factores que ayudan para que el adolescente edifique su personalidad:

Una voluntad que determina y actúa

Una inteligencia en movimiento

Una afectividad que despierta el amor
(Nos referimos al despertar del amor por el otro sexo).

Una voluntad que determina y actúa.

El adolescente quiere tomar sus propias determinaciones, está consciente de que tiene la capacidad de elegir, quiere poner en práctica su voluntad. Ante esta situación se pueden dar las primeras muestras de rebeldía. Se rebela cuando algún adulto intenta imponerle ambientes o situaciones que ya no son de su agrado, las normas morales le molestan, vestirse con la ropa que los padres le compran es todo un reto.

A pesar de que el adolescente en su interior se encuentra consiente de que necesita apoyo y guía de algún adulto, también sabe que él puede tomar sus propias elecciones. Y todo esto es importante puesto que cuando un adolescente no desarrolla la capacidad de tomar decisiones posiblemente sea un adulto sobre el cual decidan otros. Cuando un adolescente toma una elección, no le gusta permanecer de brazos cruzados o quedarse sentado, ya sea positiva o negativa la elección que haya tomado, quiere llevarla a cabo en el tiempo mínimo posible.

Una inteligencia en movimiento.

El adolescente, busca ser creativo. Lo más común es que busque ser original y comience a experimentar con nuevas formas de vestirse y peinarse. "Cada vez" que usted se compara con algún otro está desconfiando de su propia capacidad de realizar elecciones apropiadas" (Field, 1995:31). También no es nada raro que los adolescentes tengan un "ídolo" y que imiten su forma de ser y de actuar.

Esta inteligencia que es capaz de crear también juzga a todo aquello que lo rodea, incluso a sí mismo. Opina sobre lo positivo que tiene el mundo, por ejemplo los amigos, las fiestas y otras que son detestables como son el tener que estudiar para un examen cuando podría asistir a una fiesta o ir de paseo con los amigos. Los primeros objetos de crítica son las personas que tienen una relación más estrecha con él. Como son sus padres, sus hermanos. En la medida que el adolescente crece física v mentalmente la figura enaltecida que tenia de los padres en la infancia, se desvanece. Al parecer los adolescentes adquieren "súper poderes", pueden ver más allá de lo que lo hacían antes, ahora pueden percibir la más mínima mentira o injusticia de parte de los padres. Con frecuencia al expresarse de los papas dicen: "no me comprenden", "lo traen conmigo", se quejan de que los papas les hacen todo un interrogatorio antes de salir con los amigos o alguna fiesta.

Cuando se juzgan a sí mismos se cuestionan por su apariencia física, por si son inteligentes, alegres, aceptados por los demás, si su familia los acepta y los quiere como son, si ellos tienen cierto poder sobre sus amigos y compañeros. Es con esta inteligencia en movimiento por la que con facilidad se dan cuenta de los defectos y cualidades que tienen con respecto a sus amigos. Se hacen una autoevaluación en cuanto a su economía, sus habilidades y sus defectos, tomando como referencia a sus compañeros. Por lo que aquí es importante estimular las cualidades individuales que a veces no se descubren con facilidad.

Una afectividad que despierta el amor.

Biológicamente se puede atribuir este despertar a la presencia de sustancias que circulan en el organismo (hormonas) y psicológicamente a la atracción por un mundo desconocido. Se quiere descubrir como sienten y cómo piensan los demás. Se quiere penetrar en el misterioso mundo de los otros y en el propio mundo. También brota la necesidad de complementarse.

Actualmente hay diversos factores en el ambiente que parecen haber acelerado esta necesidad del amor. En el cine, la televisión, el Internet, las revistas, la radio. Todos estos influyen en el adolescente con las imán- genes tan vivas, así como los personajes que se presentan. Sucede que con frecuencia el significado del amor se deforma y se altera, ya que se impregna de conceptos y emociones sin responsabilidad.

En el despertar del amor el adolescente se sensibiliza a nuevos valores. Siente y comprende otras formas de belleza, comienza por la de otra persona; empieza a tener gusto por la poesía, disfruta de la naturaleza, busca nuevas maneras de vestir para ser más atractivo. También descubre nuevos campos de afectividad, por lo que se encuentra muy sensible a los cumplidos o desprecios. Un comentario o una palabra de burla pueden dejarle todo el día desanimado, así como un halago puede levantarle el ánimo.

Cabe señalar que el despertar al amor no se da con la misma intensidad en un adolescente que en una adolescente. Mientras que para ellos el amor no lo es todo en la vida, pues pueden poner el mismo entusiasmo en la novia, que en la escuela o en un partido de fútbol. Un adolescente, después de que se despide de la chica que le gusta inmediatamente puede ir a visitar a otra chica que también le agrada, en cambio una adolescente, después de que termina la visita o el paseo con el muchacho con quien se encuentra ilusionada, parece que no puede pensar en otra cosa. Comienza a recapacitar en lo que le dijo, en lo que no le dijo, en lo que le hubiera gustado que le expresara y todavía al siguiente día en la escuela puede ser el tema central de sus pláticas, deja en segundo plano lo que suceda en sus clases.

En el despertar del amor es importante tener un concepto claro, de lo contrario los adolescentes corren el riesgo de confundir el amor con el "amor- parodia" en el cual a quien se ama es a uno mismo. Entonces, encontramos a la novia caprichosa que reclama una llamada telefónica todos los días y a la misma hora, el novio que no permite que la novia tenga amigos o salga a fiestas sin él, y más tarde a un esposo rígido que a pesar de los esfuerzos de su esposa, éstos le parecen insuficientes para él. Es decir, tendremos al hombre o la mujer que provocarán desprecio y desesperación en los que los rodean. En una palabra, hombres y mujeres egoístas.

Determinante social: cultura y personalidad.

La personalidad se define por la relación que se tiene con los otros. La habilidad o destreza social, supone que la personalidad de un individuo se evalúa por la eficacia para suscitar respuestas positivas en una cantidad de personas y en circunstancias diferentes. La impresión general intensa o profunda que produce en los demás, entonces podemos decir: tiene una personalidad agresiva, sumisa, ofensiva, etcétera. Se define personalidad como "una organización más o menos estable del carácter, temperamento, intelecto y físico de uno persona, que determina su adaptación única al ambiente" (Eysenck, 1987: 24). Para enunciarlo con mayor precisión diremos que cada personaje posee ciertos rasgos característicos exclusivos, que pueden ser definidos mediante el relato de sucesos representativos de la vida. Indudablemente la personalidad nos diferencia de los demás, porque desde cierto punto de vista, los seres humanos, somos como los demás o, al menos como algunos, también es cierto que se es como ningún otro. Aquí hablamos de la singularidad, la cual está estrechamente vinculada con la unicidad, la unidad misma, la historia propia, la cual mencionaremos como identidad.

¿Quién soy yo?

Ya desde la antigüedad y durante todos los tiempos se ha planteado que el hombre y la mujer debían aspirar a conocerse a sí mismo. Entre tanto no se descubra la respuesta, no hay forma de ordenar las cosas. Hay que saber que terreno se pisa, por lo tanto es menester conocerse y estar seguro de quién se es. Hoy en día se habla de una crisis de identidad. Escuchamos decir; "Estoy buscándome", surgen preguntas: ¿Quién soy yo?, ¿Qué es lo que quiero?, ¿Qué necesito hacer para ser yo mismo?, y ante tales preguntas pueden existir diferentes avenidas para llegar a la identidad personal. Sin embargo existe un camino central para llegar a uno mismo, y, ese camino principal es el que individualmente cada uno de nosotros recorremos, al contar con un modo personal de elegir el mejor camino.

Cada uno de nosotros sabemos nuestro nombre y nuestros apellidos desde pequeños, luego aprendemos nuestro número telefónico y nuestra dirección, los cuales nos ayudan a identificarnos, sin embargo el identificar nuestros propios gustos, sentimientos, habilidades, disgustos, defectos, actitudes, etcétera, es dificultoso.

Es curioso cuando buscamos o preguntamos por nuestra identidad, ya que somos nosotros mismos. La respuesta que buscamos somos nosotros mismos, "...la identidad no consiste en cómo "conectarse" o relacionarse con otras personas sino en cómo "desconectarse" a partir de esa fusión primitivo y organizar otro tipo de conexión o de relación". (Pierini, 1973:9)

La búsqueda tiene una meta: la de suscitar su propia identidad.

Encontrar la propia identidad es iniciar a reconocernos por nuestro propio nombre, ya no con etiquetas que se nos han otorgado. No ser un número más. Es necesario perder el anonimato propio. Vivir la propia realidad, la búsqueda es una invitación a descubrir algo, como lo es también una llamada. Cuando se llama por teléfono se invita, se cambia la realidad de ese momento, puede ser una buena o una mala noticia, sin embargo siempre te invita a algo. Llamarte a ti mismo es provocarte a que seas, es atraerte hacia tu propia existencia. Cuando suena el teléfono y te encuentras dormido, te despierta el sonido y. desde dentro de tu aparato receptor escuchas una voz que llega a cambiar tu realidad.

La imagen se transforma en una cualidad compleja en la que entran en juego las actitudes, la información que se ha recibido, esperanzas, deseos, etcétera. Influido por un estado de opinión.

Ser tú mismo ¿siempre el mismo?

El ser humano al ser un ser en proceso es al mismo tiempo un ser cambiante.

Indudablemente a lo largo de la vida tenemos cambios, sin embargo, en las raíces más profundas no.Es decir, todos tenemos cambios evidentes tanto física como espiritualmente, sin embargo la esencia del sujeto no cambia. Cuando se es una persona que cambia constantemente se dice que se carece de fidelidad al propio ser, no vive su propia identidad. La fidelidad, hacia uno mismo tiene relación con la integridad personal. La identidad implica una integración total de ambiciones y aspiraciones junto con todas las cualidades adquiridas mediante las identificaciones previas: imitación de padres, admiración, rechazo, enamoramientos, etcétera.

El ser igual a uno mismo es no ser otro. Al decir uno mismo, se subraya la propia identidad. Uno, es decir, no dos ni tres. Se es uno sólo. La identidad es una e irrepetible. Ser uno mismo es ser único, porque los demás son otros y sólo porque al asumir tu identidad te separas de alguna manera de los demás.

Desarrollo de la autoestima.

Se puede considerar un precursor de la autoestima el tener sentimientos corporales agradables, como el sentirse apapachado, acariciado, mirado, así como también afectos de agrado y un vivido interés asociado a estos mutuos intercambios amorosos. Es por esta razón, por la cual uno puede suponer que los restos (vestigios) de autoestima están íntimamente ligados a través de la vida humana con nuestras evaluaciones de lo atractivo de nuestro cuerpo y nuestra cara. La imagen del cuerpo que emerge estará asociada con sentimientos de aceptación que le darán al niño la posibilidad de sentirse querido y le proveerán de seguridad, le darán además un sentimiento de pertenencia, el cual es esencial para sentirse valorado.

El niño que no siente este valor de sí mismo en los ojos de sus padres temerá su abandono y sentirá en peligro su existencia. En cada período del desarrollo los logros alcanzados le darán un sentido positivo de valía de sí mismo que contribuirán no sólo a que el niño se sienta bien sino también a que calme sus miedos. Por lo que el mantenimiento de una autoestima positiva es una tarea fundamental a lo largo del desarrollo.

La autoestima es afectada constantemente por experiencias en el mundo externo que posteriormente son llevadas al mundo interno. En el transcurso de su desarrollo el niño tiene experiencias placenteras y satisfactorias, otras dolorosas y cargadas de ansiedad. El mantener la autoestima depende de la exitosa integración de las imágenes de sí mismo, tanto positivas como negativas, es decir, sentirse bueno en algunos momentos y malo en otros, pero por encima de esto el sentirse valioso que lo va a hacer más o menos impermeable a los errores, las fallas, las frustraciones y a la crítica externa.

La dinámica familiar es un factor importante para la construcción de la autoestima. El medio ambiente, las buenas relaciones familiares son fundamentales para el desarrollo adecuado de la autoestima alta; es en la familia en donde se aprende o no la motivación para lograr algo, en donde se puede descubrir cuan valioso se es, donde se aprende a compartir algo de sí mismo a los demás, por tanto, se encuentra un sentido más pleno de la vida; es donde se puede fomentar una sana competencia.

¿Cómo llegar a la autoestima?

Así como en la construcción de una casa o un edificio son necesarios algunos materiales y espacios, en la formación de la autoestima intervienen: el medio ambiente, la dinámica familiar, la historia de vida y la conciencia de querer ser mejor. "Una comunidad verdadero es en sí mismo un agente creador, emprendedor y de síntesis, con el poder de decidir lo unidad y lo armonía arquitectónicas entre los espacios destinados o lo habitación y al trabajo, la capacidad de disponer de la propiedad comunal para usos sociales.:" (Illich, 1977:63.)

El ser humano como ser social y biológico descubre su autoestima en cuanto se encuentra frente a la opinión que tienen los demás de su persona.

El desarrollo de la autoestima viene desde la infancia, cuando escuchamos las opiniones positivas que los adultos tienen de nosotros, o cuando sabemos que nuestras conductas son apreciadas por los demás.

La autoestima sufre una crisis cuando suponemos que no valemos nada y vivimos con el temor de ser engañados, menos preciados o agredidos. Esta situación nos impide actuar siguiendo las determinaciones de nuestro ser interior. Por el contrario cuando la autoestima es alta, el adolescente tiene confianza en lo que dice y hace, se comporta con honestidad y sabe que su mejor herramienta para combatir las adversidades es él mismo; se acepta como es. Pero siempre con deseos de superación; disfruta plenamente cada uno de sus logros y acepta los momentos difíciles como situaciones pasajeras; acepta sin dificultad, no siente frustración cuando alguna situación tiene que cambiar. Todo esto hace un adolescente que tenga plena seguridad en sí mismo, siendo ésta una característica indispensable para vivir sanamente la etapa del desarrollo humano denominada la adolescencia.

Autoconocimiento

"Conócete a ti mismo" es un imperativo para alcanzar la felicidad y la armonía, es un medio de desarrollo y evolución.

El autoconocimiento es conocer las piezas que forman el yo. Cuáles son sus manifestaciones, necesidades y habilidades, los roles que vive el individuo a través de los cuales puede conocer el por qué y el cómo actúa y siente. El autoconocimiento hace referencia al saber identificar mis gustos y disgustos, mis habilidades y mis defectos, es decir, descubrir la propia personalidad.

El autoconocimiento se obtiene mediante el respeto y la comunicación en el medio familiar y social iniciando por nosotros mismos.

Autoconcepto.

Unido al anterior, el autoconcepto es lo que creemos de nosotros mismos, lo cual manifestamos en nuestras conductas. Si tenemos una creencia positiva sobre nosotros, nos será más fácil descubrir todas las capacidades que tenemos para dar y recibir, de cooperar y trabajar. Nuestro autoconcepto será positivo y nuestras conductas nos ayudarán a vivir mejor. Autoevaluación. Se refiere a determinar el valor de una cosa, desde el punto de vista de orden moral y no material (valor: lógico, estético, etcétera).

La autoevaluación es la consecuencia de los procesos sociales que involucran apreciaciones de otras personas significantes, resaltando también, el desempeño de roles sociales. La autoevaluación de un sujeto se desarrolla en respuesta a la evaluación que los otros hacen de la persona.

También podemos definir la autoevaluación como el proceso en donde se lleva a cabo una reflexión de la importancia social del yo. La autoevaluación es el reflejo de la capacidad interna para evaluar las cosas como buenas si lo son para el sujeto, si le satisfacen, le hacen sentir bien y le permiten crecer y aprender sin lacerar a los demás. Le permiten evaluar también las cosas como malas, si no le satisfacen o si no llenan sus expectativas. La autoevaluación requiere de aprender a confiar en sí mismo, confiar en el ser biopsicosocial, es un proceso de toda la vida. Involucra el darse cuenta que se poseen todos los recursos internos para ser el propio guía.

Autoaceptación.

La autoaceptación es admitir y reconocer todas las partes de sí mismo como la forma de ser y sentir ya que sólo a través de la aceptación se puede trasformar lo que es susceptible de ello, la aceptación de nosotros mismos proporciona el poder vivir con flexibilidad y en un proceso de cambio para aceptarnos es indispensable conocernos. A cada ser humano corresponden ciertas virtudes y defectos, el proceso de la autoestima implica potencializar las virtudes y trabajar en los defectos, de tal forma que nos convirtamos en las personas que queremos ser. Todo lo anterior basado en el aprecio y el respeto que nos debemos profesar a nosotros mismos.

Autorespeto.

El autorespeto es atender y satisfacer necesidades y valores. Expresar y emplear en forma favorable sentimientos y emociones, sin hacerse daño ni culparse. Buscar y valorar todo aquello que haga sentirse al individuo orgulloso de sí mismo.

Autoestima.

Las consecuencias de la autoestima son la aceptación y respeto a uno mismo, formación y enriquecimiento propio. Esto supone una garantía de cuidado personal sano, diversión, desarrollo armónico, nuevas experiencias interesantes y curiosas, relaciones alegres y útiles. El amor a uno mismo es un sentimiento legítimo que nos motiva a fijarnos objetivos y metas; así como a procurar ser eficaces en la resolución de nuestros problemas y a establecer alianzas y vínculos sociales sanos.

Para Mauro Rodríguez (Rodríguez, 1988.) la autoestima es el conjunto de todos los pasos anteriores. Si una persona se conoce y está consciente de sus cambios crea su propia escalera de valores y desarrolla sus capacidades; y se acepta y respeta, tendrá autoestima. Por el contrario si una persona no se conoce, el concepto de sí misma es pobre, no se acepta ni respeta y entonces no tendrá autoestima.

Autoestima Alta.

El poseer un nivel de autoestima alto, no significa tener un estado permanente de éxito total, es preciso reconocer las propias capacidades y limitaciones, tener confianza al tomar decisiones. Por lo que una persona con autoestima alta vive y comparte con compromiso, razón y amor. Tiene confianza en su propia competencia. Al aceptarse y respetarse es una persona dispuesta a respetar a los demás, transmite confianza y se acepta como un ser humano íntegro. Donde, a pesar de lo "fatal" que pueda presentarse en su vida, siempre busca la forma más positiva para salir de esos momentos, de una manera exitosa, y continuar en el camino. Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente:

  • Superan sus problemas o dificultades personales.
  • Se sienten plenos de energía.
  • Se sienten seguros de su propia importancia.
  • Saben pedir ayuda a los demás.
  • Saben que ellos y ellas mismos son su mejor recurso.
  • Saben apreciar y respetar a los demás.
  • Irradian confianza y esperanza.
  • Se aceptan con todos sus sentimientos, tanto positivos como negativos.
  • Favorecen su creatividad.
  • Son más independientes.
  • Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales.

Cuando se tiene una autoestima alta, se está bien consigo mismo; siente que está al mando de su vida y es flexible e ingenioso; disfruta con los desafíos que la vida le presenta; siempre está preparado para abordar la vida de frente; se siente poderoso y creativo, sabe cómo "hacer que sucedan cosas" en su vida.

Autoestima baja.

Una persona con baja autoestima tiene sentimientos de inseguridad e inferioridad. Piensan que no valen nada o que valen poco, por lo tanto llegan a sentir celos, envidia, ansiedad, depresión, agresividad, miedo y rencor, simultáneamente, siembran un profundo sufrimiento con el que consiguen separar individuos, pequeños grupos sociales, e inclusive a naciones completas.

Estas personas esperan ser humilladas, engañadas y pisoteadas por los demás, y como se anticipan a ello, logran atraerlo como a un imán. Podemos identificar con facilidad a estas personas pues, por lo general se ocultan tras una barrera de desconfianza, quedando en la soledad y aisladas, por lo que se vuelven personas apáticas e indiferentes hacia sí mismas y por lo tanto hacia el resto del mundo. Les resulta casi imposible expresar sus pensamientos, sentimientos y acciones con claridad.

Las personas con una baja autoestima presentan las siguientes características:

  • Se sienten poco importantes.
  • Falta de credibilidad, inseguridad.
  • Se sienten cansados.
  • Desciende su rendimiento.
  • Se sienten aburridos.
  • Se sienten resentidos.
  • Sentimiento de culpabilidad.
  • Se sienten antipáticos.
  • Se sienten incapaces.
  • Se dejan invadir por miedos y temores.
  • Incremento de rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones.
  • No toman riesgos.
  • No alcanzan las metas propuestas.
  • No busca nuevas soluciones.
  • No aceptan sus estados de ánimo cuando son negativos.
  • Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy agresivas).
  • Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales.
  • No se realizan críticas constructivas y positivas.